EDITORIAL: ALBERTO FERNANDEZ, EL PRESIDENTE QUE NO PERSUADE NI USA LA LAPICERA

El Presidente utilizó la figura histórica de Perón para compararse en la discusión interna con Cristina. Sin embargo, su postura dialoguista y de construir consensos no da resultados y hoy por hoy su investidura se devalúa mientras aún quedan muchos meses hasta las elecciones. Los ejes centrales del discurso, al cual hoy responderá la Vicepresidenta.

La jornada de ayer le costó desde un inicio Alberto Fernández. La empezó desde un par de días antes, cuando arregló con Héctor dar la organización del acto sin considerar hablarlo con el resto de la conducción de la CGT. 

Las idas y vueltas que se generaron, con amagues de suspensión del acto, una convocatoria que hasta último momento no se sabía cuán flaca sería y un salón Felipe Vallese que se llenó a último momento, desnudó el nivel de improvisación de la presidencia y lo débil del apoyo general a las iniciativas y la figura del primer mandatario.

Que la visita de un Presidente a la casa de los trabajadores haya caído en el medio de una interna gremial, más que hablar de las diferencias políticas entre las conducciones de los trabajadores, habla de la falta de conducción de Alberto Fernández, que no tiene logros para mostrar que generen un fuerte acompañamiento de los distintos sectores de los trabajadores y el oficialismo sin generar recelos.

A pesar de esa pésima organización, el acto terminó contando con la presencia de los principales gremios de la CGT, cuyos dirigentes no terminan de soltarle la mano al Presidente, a pesar de la difícil situación en las bases donde el salario cada vez queda más lejos del fin de mes. Héctor Daer y Carlos Acuña secundaron a Fernández en el estrado a su derecha y su izquierda respectivamente, acompañados también por Daniela Merino y José Luis Rodríguez de la juventud sindical. 

Otros sindicatos importantes formaron parte de la organización operativa de la jornada, cómo UPCN que montó la seguridad en la entrada de la sede Azorpardo, en la que también se hicieron presentes referentes de la UOM, la UDA, SUTEP y Obras Sanitarias entre otros.

La principal base de sustentación que tiene hoy el Presidente, en abierto enfrentamiento con el Kirchnerismo y en crisis con el mundo del trabajo formal en el que los salarios pierden frente a la inflación, son los movimientos sociales oficialistas. El Evita, Barrios de Pie, la Aníbal Verón y Pueblo Unido fueron algunas de las presencias de ayer, con referentes como Emilio Pérsico, el Chino Navarro o Daniel Menéndez. 

En cuanto las presencias institucionales, apenas un puñado de Gobernadores e Intendentes asistieron a la cita, en una clara demostración de lo sólo que se va quedando Alberto Fernández en términos políticos, cuestión que seguramente quedará mucho más en evidencia con la convocatoria que logre CFK este sábado. Axel Kicillof, Jorge Capitanich, Ricardo Quintela, Raúl Jalil y Fernando Espinoza fueron algunos de los conductores de Ejecutivos presentes.

Fernández sí logró una mayor convocatoria dentro de su gabinete de Ministros y con algunas figuras políticas del Gobierno cercanas Juan Manzur, Martín Guzmán, Gabriel Katopodis, Juan Zabaleta, Aníbal Fernández, Matías Lamens, Santiago Cafiero y Juan Cabandié, Agustín Rossi, Victoria Tolosa Paz y hasta el Kirchnerista Wado De Pedro dieron el presente. 

El discurso del Presidente dejó apenas algunas cuestiones resaltables y que seguramente generarán polémica a partir de la respuesta esperable de parte de Cristina este sábado. Alberto Fernández utilizó la figura histórica de Juan Domingo Perón para discutir con la Vicepresidenta en el marco de la interna. "El poder no pasa por ver quién tiene la lapicera, sino por quién tiene la capacidad de convencer" disparó el Presidente, para luego complementar su referencia histórica: "convencer es una tarea mucho más ardua, pero mucho más segura. Perón convenció y nunca necesitó de una lapicera”.

Más allá de la pretenciosa actitud de Fernández de poner a Perón como referencia en una discusión interna para ponerlo de su lado en la comparación, lo cierto es que la proposición del Presidente es difícil de defender desde los hechos. 

El "uso de la lapicera" está claro no solo que no es su estilo, sino que no tiene el capital político y el nivel de conducción como para ejecutarlo. Pero lo contradictorio es que, a la vez, el Presidente tampoco persuade. Ni al empresariado, que le sube los precios en la cara y no respeta ningún acuerdo, ni a la oposición con la que no puede lograr ninguna línea de acción común, y cada vez a menos de los propios, gobernadores, intendentes, sindicalistas y  militantes en general, que ante el estruendoso fracaso político y económico de su lógica de conducción, cada vez más se inclinan a refugiarse bajo el ala de la potencia política que sigue exhibiendo Cristina. 

En esa línea de una conducción renga, el segundo título que dejó Fernández tuvo que ver con seguir apoyándose en el único sector que hoy por hoy lo banca casi 100%: los movimientos sociales oficialistas, con el Evita a la cabeza. 

Subiéndose a la discusión que planteó CFK en relación a los planes sociales, el Presidente afirmó que hay que "reconocer que hay una economía naciente, no reconocida, la economía popular y que tenemos que darle vida, sino la vamos a dejar al margen. No es una discusión de planes sociales, es una realidad". 

Ese fragmento refleja absolutamente la línea de pensamiento de los referentes de los movimientos sociales que salieron a responderle a Cristina durante todas estas semanas desde que la Vicepresidenta los acusara de "tercerizar" políticas sociales. Resulta extraño suponer que esa línea pueda reportarle algún éxito político a Fernández más que dejar contentos a sus pocos seguidores, ya que múltiples actores del mapa político nacional, entre los cuales están quienes manejan territorios como gobernadores e intendentes, ya tomaron fuerte posición en el debate reafirmando los planteos de Cristina. Alberto no sólo le respondió Cristina con este fragmento, sino que se alejó aún más de todos esos jugadores del mapa político que inclinarán la balanza en la interna de cara al 2023.

La paradoja del Presidente que busca mostrarse dialoguista y persuasor en contraposición al "autoritarismo" de "usar la lapicera", pero al cual cada vez menos sectores de la vida nacional respetan en su investidura y no se sienten interpelados por su discurso. Así podría describirse la riesgosa situación política nacional hoy por hoy, en la que todavía quedan muchos meses de la gestión de un mandato presidencial en extremo devaluado, casi sin apoyos ni externos ni internos al FDT. 

Este sábado responderá Cristina y cuesta creer que la cuestión no siga escalando. En el medio, los trabajadores con su salario cada vez más devaluado y un descontento social creciente que parece estar conduciendo el país a un nuevo triunfo electoral de la derecha neoliberal, a la que solo le alcanza con dejar que el oficialismo se desgaste a sí mismo. Como en otros momentos difíciles de la patria, Crsitina parece haber decidido salir a jugar definitivamente y con fuerza y habrá que ver este sábado cómo responde a la floja puesta en escena presidencial de ayer.

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